LA LLEGADA DE UN BEBÉ A CASA CON UN GATO

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  • mayo 6, 2016

La llegada de un bebé a una casa es un acontecimiento feliz, sin embargo para el gato puede resultar estresante puesto que cualquier cambio en su entorno puede desencadenar un estado importante de ansiedad y estrés. Dicha ansiedad o estrés se debe a que la llegada de un bebé supondrá cambios en la: distribución delbebe-duerme-con-gato-p mobiliario, hábitos nuevos en la familia, olores y sonidos nuevos, visitas

El período de adaptación varía según el carácter del gato. Podemos englobarlos en 3 estados:

– Los gatos más afectivos: son aquellos que buscan el contacto desde el primer momento.

– Los gatos miedosos, los más retraídos a los cuales la nueva situación no les gustará nada llegando a estar escondidos durante una temporada y con los que tenemos que trabajar más con ellos.

– Los gatos más prudentes; que son aquellos que en un primer momento se alejaran de esa situación nueva para ellos pero que poco a poco empezarán a tomar contacto.

El estrés puede cambiar su comportamiento pudiendo evitar el contacto con la familia, se pueden volver irritables y en algunas ocasiones agresivos. En algunos casos pueden llegar a marcar con orina y, en otros, sus conductas habituales pueden abandonarlas y volviéndose más inactivo. Por lo tanto lo primero que debemos hacer para evitar un comportamiento no deseado en el gato y así poder disminuir su cantidad de estrés es asegurar una adaptación poco a poco a la nueva situación que se va a producir.

Es por ello que esto lo podemos dividir en dos etapas:

  1. Antes de que llegue a casa el bebé

– Cambios en su territorio:

Muchas veces coincide que la zona de descanso del gato es la futura habitación del bebé. Si su comedero, bebedero, arenero o zonas de descanso se halla en esa habitación debemos proporcionarle zonas nuevas y que se adapte antes de la llegada del bebé. No hay que restringir el paso del gato a la futura habitación del bebé, debe investigar los objetos y aceptarlos. Lo normal es que reaccionen con curiosidad, con lo que estos momentos exploratorios de nuestros gatos deben ir acompañados de momentos positivos (caricias, golosinas…). En el caso que no queramos que utilice tanto la cuna como el parque de juegos del bebé podemos cubrir la superficie con papel adhesivo, es un tacto/sensación que no les gusta.

Para el gato es muy importante los olores, por lo que es aconsejable que “olores nuevos” como colonia, cremas… estén expuestas de vez en cuando por la casa para que el gato empiece a familiarizarse con olores nuevos.

Los gatos prefieren un espacio en el cual puedan trepar, escalar a sitios altos donde puedan controlarlo todo, también podemos proporcionar sitios oscuros como las camas tipo “iglú”.

Como ya hemos explicado a los gatos les estresa mucho cualquier tipo de cambio en su territorio, pero podemos facilitarle el trance. ¿Os habéis fijado que nuestros gatos se frotan por varias zonas de la casa?, rozan los laterales de la casa con los laterales de la cara y con el cuerpo. Al hacer esto marcan con feromonas; es una forma de decir “este es mi territorio”, dicho esto y con el fin de facilitarle la vida a nuestro gato y reducir su estrés recomendamos utilizar feromonas sintéticas (feliway), no es una medicación y en muchos casos son efectivas (es recomendable echar en las cosas del bebé ya que es inocuo y no es tóxico).

Mientras que esté la mami en el hospital es aconsejable que la persona que vaya al domicilio lleve ropa usada por el bebé y objetos utilizados por él para que se pueda acercar y olisquearlos. También podemos hacer grabaciones con los sonidos del bebé e intentar jugar con nuestro gato a la vez o premiarle, para que el gato lo relacione con algo positivo.

  1. Cuando el bebé llega a casa

Lo más importante de todo el proceso es No obligar nunca al gato a entrar en contacto con el bebé, podemos asustarle y/ producir una reacción indeseada en el animal.

A medida que el gato se vaya calmando se irá acercando por propia iniciativa, estos encuentros siempre deben de estar bajo nuestra supervisión. Lo normal es que reacciones con curiosidad, siempre es bueno acompañar estos momentos de presentación o que el niño este cerca en ese momento con alguna golosina; pero en el caso de que el gato reaccionará con miedo, ansiedad e incluso agresividad, significa que no está siendo capaz de adaptarse correctamente a os cambios que se producen. En algunos otros casos los gatos, debido al estrés pueden marcar con orina la cuna, cambiador.

Hay que tener en cuenta que un recién nacido hasta los 4 ó 6 meses no pueden mover la cabeza ni darse la vuelta por si solos en la cuna. Por ello es por lo que puede llegar a ser peligroso que el gato, buscando el calor al dormir, pueda dormir cerca de la cara del bebé y dificulte su respiración.

Algunos gatos se preocupan más por los niños que por los bebés; por ejemplo, un niño que gatea o cuando empiezan a caminar, en estas situaciones hay que tener en cuenta que el gat se puede asustar más por los chillidos, por eso es muy importante lo que hemos comentado anteriormente, lugares para esconderse. También al igual que con el perro a los niños hay que enseñarles a tratar y respetar al gato, acariciarlo, manipularlo correctamente porque no nos olvidemos, los gatos lo primero que pueden hacer es echar las uñas.