LA LLEGADA DE UN BEBÉ A CASA CON PERRO

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  • abril 25, 2016

La llegada de un bebé a casa supone un gran cambio para toda la familia, y si esa familia además consta de otros miembros como son perros, debemos estar bien informados sobre todos los pasos que debemos seguir para una buena integración del nuevo miembro.perros-y-bebes

Con la misma ilusión con la que preparamos la llegada de un bebé, debemos actuar de la misma manera con nuestro perro. Para ello, desde el Centro Veterinario Reyes Magos intentaremos, mediante unos cuantos consejos.

Esperamos poder ayudaros:

  1. Perro:

 

  • Antes de que llegue el bebé a casa

Lo primero que debemos tener en cuenta es que, todos los cambios no pueden llegar de una vez, todo cambio que se realice debe ser progresivo:

Asegurarse un buen control sobre el perro (educación básica), reforzar las órdenes como el “Sientate”, “Quieto”, “túmbate”… Un perro educado y equilibrado siempre nos facilitará una buena sociabilización. Es fundamental que el perro aprende a pasear en “corto” y caminar a tu lado, sobre todo si queremos pasearle cuando salgamos con el cochecito. Si nuestro perro ha experimentado alguna conducta agresiva es aconsejable recurrir a un terapeuta del comportamiento canino

–  Establecer un horario de comidas, paseos y juego. Durante el paseo es recomendable que se juegue con él, cepillarle, masajearle, acariciarle… en definitiva, todo aquello que sabemos que nuestro perro le gusta y disfruta con ello.

– Acostumbrarle a olores diferentes. Las áreas donde permanecerá el bebé  tendrán un olor característico (colonia, lociones, jabones, pañales…), se le debe permitir al perro olfatearlas, nos las impregnaremos en las manos y brazos y dejaremos que nos huela para que vaya tomando contacto.

– Dejar que inspeccione la habitación donde vaya a estar el bebé. Mobiliario nuevo, ruido… Muchas veces también es aconsejable que cuando el perro se paseé por la habitación y/o por las inmediaciones poner algún sonido de llantos de bebés.

Cuando la madre y el bebé estén en el hospital es recomendable que el padre o un familiar lleve a nuestra casa algún boddy que haya usado el bebé o incluso algún pañal ligeramente manchado, para que nuestro perro siga familiarizándose con olores.

1.2  La llegada del bebé a casa

– Debemos saber que nuestro perro ha estado sin vernos, entre 4 y 7 días. En este caso todos los miembros de la familia a los cuales no ha visto nuestro perro deben saludar y prestar atención a todos los animales de la casa. La recién estrenada mami deberá dejar al bebé con otra persona, saludar a todos y los calme, cuando ya estén calmados y la situación sea normal y, muy importante, todo bajo control, entonces se presentará al bebé (este proceso puede durar unos 20 minutos aproximadamente).

Una vez presentados el perro puede oler y explorar al bebé. Si el perro aparece asustado, hay que hablarle con voz suave, acariciarlo y mimarlo; si en esta situación se producen gruñidos hacia el bebé, se debe corregir al perro verbalmente; si se sobresaltará en ese momento se le llevará a una habitación y cuando veamos que se ha calmado volveremos a iniciar la presentación.

Es importante NO aislar al perro del entorno familiar y no regañarle ni echarle cuando se aproxime el niño. Es importante saber que los días, semanas y meses después de tener un bebé puede haber mucho revuelo en casa, no hay que dejar al perro en otra habitación debe interactuar con la gente que llega, incluso éstos pueden darle algún premio y acariciarle.

– NO dejar al bebé solo con el perro, no porque sea porque sea agresivo pero cuando son pequeños pueden moverlos, darles algún “cabezazo” a la hora aproximarse a ellos, incorporarse a verlo (si el bebé está en la cuna) y volcarla. Además si no ha pasado todavía un tiempo prudencial en el cual hayamos podido ver el carácter del perro hacia el niño, siempre es aconsejable que este alguien siempre presente.

1.3 La educación del niño

Hacia los 2 ó 3 años los niños examinan todo a través del tacto y los animales no son una excepción. Él intentará palpar su piel y su pelo, puede que lo trate como un juguete más porque todavía no discierne bien si el perro siente dolor; por eso tenemos que tener cuidado de que no le haga daño en zonas conflictivas como los ojos, orejas, cola…

Una de las causas de problemas entre niños y perros empieza cuando el niño comienza andar, andan con poca coordinación, se caen, se agarran a lo primero que pillan y muchas veces una de esas primeras cosas son los perros, ellos quizás se asusten. El perro siempre nos avisa antes de morder, pero el niño no entiende el significado del gruñido y puede llevarse el mordisco. Por ello intentaremos enseñar a nuestro hijo qué zonas no tocar al perro qué zonas si y qué fuerza aplicar. Si vemos que utiliza una fuerza excesiva podemos apartar su mano, cogiendo su mano con la nuestra y le guiaremos acariciar con suavidad. La comprensión verbal del niño en esas edades es limitada con lo que, mediante el tacto, es recomendable explicarle qué es y cómo tocar todo aquello que ve. También puede ayudar que cada vez que el niño se acerque al perro y le acaricie, sea el propio niño el que le dé una galleta o premio, de manera que el perro relacione que, esa personita, le premia cuando le deja tocarle.